Pensamiento Agustiniano

El pensamiento y la experiencia de San Agustín en el mundo de la educación, prolongados a través del tiempo

San Agustín fue educador. Por ejercicio profesional después de sus años universitarios en Cartago, y por haber dedicado amor y tiempo a la formación de su hijo Adeodato. Tres obras clásicas en el mundo pedagógico llevan el remite de Agustín de Hipona. Son El Maestro, La doctrina cristiana y La Catequesis a principiantes. Sin excluir las grandes intuiciones de san Agustín sobre el conocimiento del ser humano que aparecen en otras muchas de sus obras. De El Maestro – con fecha del año 389 –, ha escrito Humberto Eco: “Tengo estos días entre las manos el tratado De Magistro, o sea El Maestro de san Agustín, cuya lectura aconsejaría…Les aseguro: una delicia. Cuando un clásico está tan cerca de nosotros, nos lamentamos, leyéndolo, de no haberlo hecho antes”.pensamiento 1

En el prólogo de La doctrina cristiana (396-397), San Agustín justifica su trabajo. Existen ciertas normas para manejar las Escrituras; los intentos de leer e interpretar la Escritura al margen de todo criterio hermenéutico son “experimentos engreídos y peligrosos” (Prólogo, 6).

Finalmente, La Catequesis a principiantes (año 400), que es un clásico de la catequética y de la pedagogía religiosa. Puede ser considerado un directorio de la espiritualidad del catequista y del educador. Esta obra compendia “todo el genio psicológico y teológico de San Agustín” y su influencia ha llegado “hasta el movimiento catequético moderno”.

En las Constituciones de la Orden Agustiniana, leemos: “Puesto que es hermosa y de gran responsabilidad la vocación de todos los que…aceptan la tarea educativa en las escuelas, tengamos todos en gran estima el apostolado de la educación y considerémoslo como una de las misiones propias de nuestra Orden” (n. 178). Y, seguidamente: “El fin específico de nuestros centros es la formación y educación cristiana de los alumnos. De ahí que, en primer término, es necesario considerar siempre este apostolado como una actividad esencialmente pastoral, de modo que enseñemos la verdad con la caridad, y los alumnos adquieran al lado de una cultura humanística y científica, un conocimiento ilustrado por la fe sobre el mundo, la vida y el hombre” (n. 17).

Por su parte, las Constituciones de las Agustinas Misioneras afirman:»Mediante la educación, especialmente de la niñez y juventud, y la promoción humana, colaboramos con el hombre en su proceso de plena realización para que surja como persona consciente de su dignidad, sana, crítica, abierta a los valores trascendentes y comprometida con el Reino en la creación de una sociedad más justa y más humana» (n. 56).

pensamiento 2La tradición pedagógica de los agustinos y agustinas viene de lejos y hoy la Federación Agustiniana Española (F.A.E.) integra en España unos cincuenta Colegios que cubren todos los niveles. Desde la educación infantil a la educación universitaria en el Centro de Estudios Superiores de El Escorial, junto a distintos Colegios Mayores y Residencias Universitarias.

Con un marcado sentido social, los colegios de agustinos y agustinas en España se acogieron en su momento al régimen de conciertos que hace más abierto y plural el arco del alumnado. Otra preocupación no menos primordial es la actualización del profesorado y su identificación con la pedagogía agustiniana. En esta tarea, hay que destacar algunas iniciativas importantes: Por ejemplo, la celebración, de la titulada AULA AGUSTINIANA DE EDUCACIÓN que reúne en el mes de enero a más de trescientos profesores y es un foro de reflexión y diálogo sobre los temas educativos de mayor actualidad, la edición de distintas colecciones –la F. A. E. tiene su propio servicio de publicaciones– y la puesta en práctica de un programa sistemático de formación para educadores agustinianos.

No menos importante es la creación de la Federación Agustiniana de Padres de Alumnos (FAGAPA) –con reconocimiento oficial e integrada en la CONCAPA– que celebra periódicamente sus congresos y constituye el respaldo más firme al carácter propio de los centros inspirados en el pensamiento pedagógico de San Agustín.